domingo, 24 de mayo de 2009

crónica de un reencuentro

En la estación.
La espera es cada vez más corta, son 7:48 am y estoy sentada en la estación de trenes de Passeig de Gracia, Barcelona España. El siguiente tren es 7:50, sólo 2 minutos más y me encontraré sentada en un vagón a escasos minutos de volver a ver después de 3 meses a la persona que llegó a cambiar mi vida, a revolucionar mi mundo…

Tin, tin, tin… vía 1, línea 10, tren destino aeropuerto.

Se me ha subido el color, las piernas se me debilitaron, mi corazón se me ha salido por la boca… “disculpe señora sería tan amable de pasarme ese corazón que saltó junto a usted… es que no se puede quedar quieto…”

AHHHH, lo veo venir…. AHHHH el tren está aquí…. Es hora de abordar ¡!!!

En el tren.
Visualicé tantas veces este momento, sentada camino hacia mi reencuentro, que en el momento en que tomé mi asiento, el tren comenzó a ver la luz de las calles y cumplí mi deseo de tomar esa novela casi terminada para leer las últimas páginas de una historia de amor, espera, coraje, sacrificios y sueños cumplidos, sentí por todo mi cuerpo un hormigueo inexplicable, una recarga de energía.

Algo grande está pasando en mi vida.

En la sala de llegadas.
Ahí está, lo veo a lo lejos. Tiene puesto su sombrero de bombín negro. Me sonríe, le sonrío, corro, lo abrazo, no lo suelto. Nos miramos, nos besamos, nos volvemos realidad.

En el tren de vuelta.
Tomo de nuevo mi libro. Lo he terminado.

“Now I know that our world is no more permanent than a wave rising on the ocean. Whatever our struggles and triumphs, however we may suffer them, all too soon they bleed into a wash, just like watery ink on paper.”

Estoy sentada con el sol sobre mi cara, mi corazón lleno, mi mente por los cielos y el asiento junto al mío ocupado por “esa” persona que llegó a mi vida para quedarse. Más allá de la tierra, el cielo, los mares y el universo; más allá del tiempo, las eras y las vidas, se, lo sé, el estará conmigo.


Barcelona, España. Enero 23, 2009.
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Hoy, a un día de que “esa” persona llegue nuevamente a España pero no a mi "reencuentro", recuerdo como fue exactamente ese día 23 de enero y los 18 días siguientes juntos llenos de amor; sonrío, me siento feliz y le agradezco por existir. Me guardo las ganas de verlo una vez más en ésta ciudad, mi ciudad “de fábula y cuento”, de sueños cumplidos. Habrá tiempo, habrá otro momento... estoy segura... lo habrá.

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