lunes, 25 de mayo de 2009

ese olor que cruza volando los océanos

He llegado a mi casa agotada, fue un día largo, las piernas apenas me responden, la cabeza siento me va a explotar, pareciera que estoy dormida con los ojos abiertos; me brinca el corazón, siento ansiedad, no puedo encontrar la calma, he tenido ganas de llorar todo el día pero mis ganas de ser fuerte me han hecho guardarlas para después. Tal vez sea peor y esté siendo muy pero muy pendeja, ya tendré tiempo para comprobarlo.

Quisiera desaparecer y arrancarme todo esto que siento.

Me aviento a mi cama de panzaso, aterrizaje forzoso pero delicioso. Es hora de regalarme esos momentos de soledad, meditación y obscuridad que tanto disfruto y que en este momento necesito con urgencia moderada. Son las 3:45 de la mañana, estoy sola y me encierro, levanto la mirada, con toda la pesadez física, emocional y sentimental que me cargo, me paro de la cama y abro las puertas amarillas de mi closet, el día de hoy a esta hora precisa tengo una misión: tomo aquella playera negra con instrumentos que tanto me gusta, que me hace sentir segura, me trae miles de recuerdos y que me resulta el outfit más cómodo que existe: me la pongo, miro los miles de botecitos que tengo en la estantería de hasta arriba, observo todos pero sólo busco uno; cremas, acetona, pinturas, mouse, gel, perfumes… “ese perfume: the one”. Sólo basta quitarle la tapa para que el olor de una historia completa de encuentros inesperados, caminos cruzados, destino, amor, casualidades, causalidades, decisiones, reencuentros y alejamientos se me meta por todos los poros de mi cuerpo: nuestra historia. La que yo y sólo yo decidí terminar, la que hoy me duele, la que hoy me hace querer gritar con rabia, la que me hace sumergirme en este mar de autoflagelación. Lo necesito.

Tomo la botella, ( el humano siempre será capaz lastimarse aún más y estar totalmente consciente de ello) me la llevo a la cama y no la suelto, apago la luz y pongo música –la lista de reproducción de canciones dedicadas titulada “nuestro soundtrack” ).

No puedo más, si hoy he decidió hacerme esto, es precisamente porque en este momento la esencia que ha vuelto a ese perfume irremediablemente inolvidable, que le ha dado alma; el portador de ese olor que emana de la botellita de perfume viene volando sobre un océano tranquilo por fuera pero inquietante por dentro con dirección España, pero sin destino Barcelona.

Conforme el olor va saliendo de la botella e impregnándoseme en el más minúsculo nervio de mi ya desgastado sistema, también como por arte de magia se me van saliendo todas las lágrimas que había estado tratando de contener. Quizá podría llenar la misma botella con todas esas lágrimas, dejar que se fundieran con el perfume, pedir un deseo y mandar esa misma botella al lugar de donde salió antes de llegar hasta mis manos.

Me libero, dejo salir todo lo que traigo bastante atorado, aspiro el perfume, cierro los ojos, lo veo, ahí está, usa boina negra a rayas, playera blanca con dibujos de colores, jeans y tenis amarillos, aspiro una vez más, camina hacia mí, me sonríe, me toma de la mano y la besa… aspiro… desaparece… aspiro… abro los ojos… carajo, había comenzado a soñar.

He entendido, he comprendido; es mi momento de madurez, de afrontar las consecuencias de mis actos, yo tomé esta decisión y sobretodo hice que él la adoptara como suya también. Yo elegí este camino, el más difícil, el que más duele, el que más arriesga, pero a la vez el que yo necesitaba para poder estar lista conmigo misma. Hoy aunque parezca haber perdido un poco la cabeza y me sienta como perdida en ese océano que viene cruzando, prefiero pensar como dice Federico Moccia: "el débil duda antes de tomar una decisión; el fuerte después".

Hoy, aunque me cueste, estoy cumpliendo esa petición: “dejémos descansar al corazón”

Puedo sentir muy cerca ese olor que cruza volando el océano esta noche.

Puedo sentir su presencia que se acerca, pero no lo suficiente para tenerlo frente a frente.

Puedo ahora irme a dormir…

Quizá con suerte, en lo más profundo de mis sueños pueda contemplarlo aunque sea un instante...

1 comentario:

ophelieophelie dijo...
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